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Roger Mimó: LA RUTA DE LAS MIL KASBAS |
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Texto solo para imprimir Retorno a la página principal Etapa 1: De Marrakech a OuarzazateViniendo de Marrakech, nada más atravesar el Gran Atlas por el puerto de Tichka (2.260 m), entramos de lleno en la ruta de las mil kasbas. De inmediato se presentan dos alternativas. La primera es la carretera nacional, que pasa por Ighrem n'Ougoudal (31º 13' 693 N - 7º 10' 758 W), donde un granero comunitario magnífico, en forma de casba, fue restaurado por el Ministerio de Cultura. Se puede visitar mediante una propina para el guardián, que vive al lado. En su interior se observan los compartimentos donde las diferentes familias almacenaban sus cosechas, repartidas alrededor de un fantástico patio central con columnas de madera. Bastante más lejos, encontramos dos casbas en El Mdint (31º 02' 379 N - 7º 12' 109 W) y en Tadoula (31º 01' 402 N - 7º 10' 400 W), pero en principio no se accede al interior. Mientras la primera se halla muy bien mantenida, la segunda está en ruinas. La otra alternativa, mucho más interesante, es tomar un desvío asfaltado a la izquierda que conduce a Telouet, donde se levanta la famosa casba de El Glaoui, que fue la cuna de la familia más poderosa de la región (31º 17’ 209 N – 7º 14’ 227 W). Su parte más antigua data del siglo XVIII, mientras la parte más moderna, de mediados del siglo XX, está construida con piedras e incluso con hormigón armado. Su estilo es claramente urbano, como una imitación de los palacios de Marrakech, con muchos estucos, azulejos y madera de cedro labrada. El conjunto se halla bastante mal conservado, aunque en 2010 se restauraron algunas partes. Puede visitarse mediante una entrada de 20 DH. Una carretera recientemente asfaltada une Telouet y Ait Ben Haddou a través del hermoso valle de Ounila, en el que observaremos una docena de casbas de alto valor estético en Anemiter, en Anguelz y en otros puntos de la ruta. Se pasa asimismo por interesantes pueblos de tierra, como Taguendoucht y Assaka, llegando luego a Tamdakht, donde hay una casba en ruinas que había pertenecido a la familia El Glaoui (31º 05' 125 N - 7º 08' 700 W). Su aspecto exterior es impresionante. Los encargados proponen el acceso al interior del anexo, que se caracteriza por su decoración urbana, mediante una entrada de 20 DH. Desde Tamdakht, una pista conduce a Tazlaft (31º 05' 903 N - 7º 08' 777 W) en poco más de 1 Km. Allí, un granero comunitario ha sido restaurado por la cooperación belga y se visita. Prever una propina. Por fin se alcanza Ait Ben Haddou (31º 02' 824 N - 7º 07' 773 W), un ksar que contiene en su interior media docena de casbas (para comprender la diferencia entre ambos conceptos, ver el apartado qué es una casba). El conjunto, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, recibe diariamente a varios centenares de turistas y a varios miles de ellos en temporada alta. Su valor estético es indiscutible y lo está restaurando el Ministerio de Cultura. La entrada al ksar es libre por el momento. ¡No caigáis en la trampa de algunos vecinos que proponen un acceso de pago a través de sus domicilios! Pasado Ait Ben Haddou se sale a la carretera nacional, encontrando allí una pista que permite entrar en Tikert (30º 57' 246 N - 7º 05' 874 W). Este pueblo cuenta con varias casbas muy atractivas, aunque en principio sólo se ven por fuera. Desde la carretera de Ouarzazate, se ve asimismo un precioso pueblo de tierra llamado Tazentout. Incluye un antiguo ksar, así como un granero comunitario situado bajo la protección de un morabito (30º 58' 047 N - 7º 05' 599 W). Lamentablemente, dicho granero está hoy en ruinas. Antes de llegar a Ouarzazate, si tomamos el desvío a la derecha hacia Zagora pasamos por la casba de Tifoultout (30º 55' 587 N - 6º 59' 396 W). De grandes dimensiones en su origen, hoy se halla casi toda en ruinas, excepto la parte rehabilitada como restaurante y alojamiento. Ésta se visita mediante una entrada de 10 DH y su azotea ofrece una amplia vista panorámica sobre la región. Continuando por la carretera de Zagora y desviándose luego a la izquierda, se llega a la casba de Talmesla (30º 54' 347 N - 6º 52' 879 W), más conocida como "casba de las cigüeñas" debido a la gran cantidad de estas aves que anidan sobre sus torreones. Perteneció también a la familia El Glaoui, pero se halla en el más absoluto abandono y actualmente se ha prohibido el acceso al interior por motivos de seguridad. Su imagen, con el pantano de Al Mansour al fondo, resulta muy pintoresca. Dentro del casco urbano de Ouarzazate se levanta la
enorme kasba de Taourirt (30º 55' 183 N - 6º 53' 966 W), que fue uno de los centros de poder de la
familia El Glaoui durante la primera mitad del siglo XX. La parte principal está
abierta al público mediante una entrada de 10 DH, mientras en la parte trasera
se sitúan las oficinas del CERKAS, un organismo dependiente del Ministerio de
Cultura y encargado de la protección del patrimonio arquitectónico en el sur de
Marruecos. La casba de Taourirt fue completamente restaurada en los años 1990. Etapa 2: De Ouarzazate a SkouraLa carretera que une Ouarzazate a Skoura tiene un escaso interés desde el punto de vista arquitectónico; sin embargo, un desvío asfaltado que conduce a Ghassat y Asseghmo (31º 13' 921 N - 6º 48' 773 W) permite descubrir numerosas casbas a cual más pintoresca, lo mismo que una pista practicable con cualquier vehículo que se dirige a Timatdit (31º 06' 325 N - 6º 47' 287 W). En este último pueblo hay cinco casbas, todas ellas en ruinas, mientras en Asseghmo hay ocho y muchas otras se hallan esparcidas a lo largo de la ruta. Destaca por su belleza Ighrem Amalal. El oasis de Skoura constituye una de las
mayores concentraciones de fortalezas de tierra de todo el sur de Marruecos. Sin duda, la más famosa de Skoura es la kasba de Amerhidil (31º 02' 803 N - 6º 34' 888 W). Se halla bien restaurada, pero su núcleo principal permanece inaccesible al público, limitándose la visita a un riad anexo y varios patios donde se muestran numerosos objetos de uso tradicional. Entrada: la voluntad. Cerca de Amerhidil, también es muy conocida la kasba Ben Moro, transformada hoy en hotel. También la kasba de Ait Abou, la más alta del palmeral, ofrece posibilidades de alojamiento y está abierta a la visita turística. Las demás, en principio, sólo se ven por fuera. En Skoura había además un gran número de graneros comunitarios protegidos por morabitos. Por desgracia todos estos silos han ido desapareciendo con el tiempo, quedando sólo los morabitos. El de Sidi Aissa en Tascoucamt, situado junto a la casba Ben Moro, ha sido restaurado recientemente. Skoura es asimismo el punto de partida para diferentes excursiones por la región. La más interesante sin duda es la de Sidi Flah (31º 08' 196 N - 6º 28'991 W), un frondoso palmeral abarrotado de kasbas pintorescas y situado en la orilla del río Dadès, a 10 Km. de Skoura por una pista practicable con cualquier vehículo. Otra excursión nos lleva a Toundout por asfalto. Allí hay unas cuantas kasbas aún habitadas y, por lo tanto, muy bien conservadas, destacando por sus dimensiones la que había pertenecido al representante de El Glaoui en la región (31º 15' 962 N - 6º 35' 313 W). Finalmente, una pista que atraviesa todo el oasis de Skoura nos permite llegar a Ait Said ou Mansour, donde admiraremos, entre otras, la tighremt n'Ait Moho, de grandes proporciones, hoy abandonada (31º 07' 334 N - 6º 38' 294 W). Etapa 3: de Skoura al valle del DadèsLa carretera nacional discurre entre Skoura y Quelat Mgouna por un terreno desértico, donde escasean los pueblos y las kasbas. El único punto intermedio en el que se concentran una quincena de ellas es Imassine, un pequeño oasis lleno de árboles frutales de todo tipo, excepto las palmeras, que no volveremos a encontrar hasta Tinghir. Un poco antes de llegar a Quelat Mgouna, divisaremos al otro lado del río las ruinas de la fortaleza que dio nombre a esta población y, junto a ellas, una casba más moderna, muy llamativa, en perfecto estado de conservación. Del centro de Quelat Mgouna surge un desvío asfaltado a la izquierda. Tomándolo, se descubren muy pronto los restos del ksar Mirna, en medio de los cultivos, y un poco más allá la impresionante kasba de Mirna sobre un peñasco. Variante entre Skoura y Quelat Mgouna por el Gran AtlasRecomendamos a quienes dispongan de un vehículo todo terreno y del tiempo necesario que tomen esta ruta alternativa entre Skoura y Quelat Mgouna, mucho más interesante que la carretera nacional. El primer tramo después de Toundout discurre por montañas áridas con muy escasos núcleos habitados. Pero la cosa cambia a partir de Ait Toumert, entrando en un alto valle muy fértil y poblado. Allí empieza el asfalto, del que van surgiendo caminos a los diferentes pueblos, todos llenos de kasbas. Desde la propia carretera vemos la kasba de Ait Lala, en Ait Khalifa. Poco después, un desvío a la derecha nos permitirá llegar a Rbat, donde admiraremos la kasba antigua de la familia Oumergan, abierta a la visita. Otro desvío, esta vez a la izquierda, nos conducirá a Amajgag. De allí, una pista de montaña continúa por Imeskar y por un puerto de tres mil metros hasta el alto valle de Mgoun. Más lejos, un último desvío se dirige a Imi n'Ouaka, que cuenta con un gran número de kasbas. Por fin, en El Hot, destaca la kasba de Ait Kho Haddou. En Bou Taghrar se yergue, entre otras, la kasba de Ait Oumergden, impresionante por sus proporciones y riquísima en decoración. Puede visitarse por dentro mediante una propina. Desde Bou Taghrar, una nueva carretera permite descender a Quelat Mgouna siguiendo el valle y pasando por numerosos pueblos de tierra, así como por las casbas mencionadas ya en la ruta básica por asfalto. Entre Quelat Mgouna y Boumaln Dadès, la carretera discurre
siempre junto al valle, donde se concentran los cultivos, la población y las kasbas. Un poco más allá de Souk Khemis (el zoco de los
jueves), surge a la derecha la kasba de Ait Kassi, anunciada como "Maison d'Hôtes y Museo
de arte beréber". Web: http://kasbahaitkassi.ifrance.com Más lejos, en Agafai, descubriremos la hermosa kasba de El Haj Moha Ou Abdessalam. Data de principios del siglo XX y llama la atención por su galería exterior con arcadas, así como por su abundante decoración de los muros y las torres. Hoy está lamentablemente abandonada, pero todavía no ha empezado a caerse. En Ait Bou Atmane aparece, por el contrario, una casba aún habitada y bien conservada, aunque mucho menos pintoresca que la precedente. Otras casbas que jalonan esta etapa quedan un poco apartadas de la carretera, no teniendo ninguna de ellas un especial interés. Del centro de Boumalne surge una pista
practicable con cualquier vehículo, que remonta el valle del Dadès por la margen izquierda del río, hasta Slilou.
Allí se yergue la kasba del caíd Mimoun (31º 23' 356 N - 5º 59' 144 W), que tiene cinco plantas.
Está cerrada. La primera kasba de este recorrido se sitúa en
Ait Moutad (31º 24' 804 N - 6º 00' 153 W) y fue levantada en 1939 por Mohadach Ou El Haj, que era en ese
momento el representante de El Glaoui en la zona. Es la
única de todo el sur de Marruecos que tiene cinco torreones en
lugar de los cuatro habituales y ello se debe probablemente a la necesidad de
adaptarse al terreno, puesto que fue construida justo al borde de un barranco. En Ait Larbi se concentran tres kasbas de finales del siglo XIX, muy ricas en ornamentación. Su entorno paisajístico acrecienta todavía más su valor artístico, ofreciendo uno de los cuadros más espectaculares de toda la región. Por desgracia, el estado de conservación de estos valiosos monumentos es bastante precario y sería de lamentar que en el futuro desapareciesen por completo. La siguiente kasba la encontramos en Ait Idir, siendo bastante sencilla. Luego nos adentramos en las gargantas del Dadès y, cuando el valle vuelve a ensancharse, aparece la kasba de Imdiazen, decorada con primor y bastante bien conservada. Sólo puede verse por fuera, ya que sus dueños no habitan en ella ni en las cercanías. Hay también una kasba en Ait Amer y dos bastante pequeñas en Tighadouine, un hermoso pueblo que trepa por la ladera de la montaña. A partir de este punto el interés arquitectónico del valle disminuye mucho, hasta llegar a Msemrir. En esta población se conservan restos del antiguo ksar y también hay una kasba, de la que hablaremos en el apartado "comprarse...". Etapa 4: del Dadès al valle del TodraLa carretera nacional discurre entre Boumalne Dadès y Tinghir por un terreno absolutamente desértico, cuya aridez sólo se interrumpe en dos puntos: Imiter y Timadrouine. Si en esta última población las kasbas que había han desaparecido por completo, en Imiter descubriremos, por el contrario, nada menos que siete de ellas, fechadas en su mayor parte a principios del siglo XX. Sin duda la más destacada por su tamaño y su ornamentación exterior es la kasba de Mohadach Ou El Haj, el mismo personaje que más tarde se construiría la casba de Ait Moutad en el valle del Dadès. También es grande y pintoresca la de Ouchtouban, situada en medio de los cultivos. Las demás resultan más modestas; hablaremos sobre una de ellas en el apartado "comprarse". TinghirEn Tinghir hay varias kasbas y un viejo ksar (31º 31' 170 N - 5º 31' 662 W) habitado todavía, si bien ha perdido su muralla y las seis puertas monumentales que tenía en su origen. Lo suelen llamar "el barrio judío" por haber vivido en él algunos hebreos en otros tiempos. Entre las kasbas destaca la kasba de El Glaoui (31º 02'824 N - 7º 07'773 W), construida en 1919 sobre una colina y de proporciones descomunales, aunque se halla en un estado deplorable de conservación (para mayor información, ver el apartado "comprarse"). Por el contrario, la kasba del Cheikh Bassou fue totalmente restaurada y transformada en hotel (Tomboctou). Se caracteriza por su patio rodeado de pilares y arcadas. Puede visitarse mediante una consumición en su bar o en su restaurante. En su interior se presentan, además, exposiciones de artistas locales. El valle del TodraEn las afueras de Tinghir, la mezquita Ikelane (31º 31' 683 N - 5º 31' 466 W) es uno de los monumentos de visita obligada dentro de la ruta de las mil kasbas. Forma parte del ksar Afanour y fue restaurada en 2007 por la Asociación Afanour de Desarrollo con la ayuda económica del Hotel Tomboctou y de un grupo de arquitectos catalanes. Además de mezquita, servía como medersa y universidad coránica, en la que se formaban los futuros alfaquíes de la región. Tanto su estructura como su ornamentación interior son únicas en todo Marruecos y desde su azotea se obtiene una vista espectacular sobre el palmeral del Todra. Horario: de 8 h. 30' a 12
h. y de 15 h. hasta la puesta de sol. Junto a Tinghir se extiende uno de los valles más hermosos y frondosos del sur de Marruecos, en el que vuelven a aparecer las palmeras, y también una de las mayores concentraciones de arquitectura de tierra, de una extremada variedad. Para conocer con detalle la zona, recomendamos el catálogo La vivienda tradicional en el valle del Todra mencionado en la sección "libros". Aquí nos limitaremos a citar los más curiosos de los casi cien monumentos que contiene el valle, entre kasbas y ksur. Al norte de Tinghir, la carretera que se dirige a las gargantas del Todra permite disfrutar de magníficas vistas sobre el frondoso palmeral y sus numerosos ksur, como el Ksar Ait Boujane donde todo el mundo se hace la foto típica; el Ksar Asfalou (31º 32' 674 N - 5º 33' 447 W), que impresiona por su situación al borde de un barranco, o el Ksar Ait Senan (31º 33' 108 N - 5º 34' 500 W), de grandes proporciones. Estos ksur se hallan casi todos en ruinas, pudiendo accederse a ellos en un agradable recorrido pedestre por el oasis, o bien por otra carretera secundaria de 4 Km. que discurre por la margen izquierda del río. Hay asimismo algunas kasbas, mucho mejor conservadas que los ksur, entre las que debemos destacar la de Ali Dani en Ait Zilal (31º 32' 470 N - 5º 33' 226 W) por su tamaño y su valor estético. Sin embargo, este último es inferior al de las kasbas que hayamos podido ver en los valles de Ounila, de Mgoun o del Dadès; de hecho, son las últimas kasbas que encontramos en este recorrido hacia el este, pues a partir de aquí toda la arquitectura tradicional está formada por ksur. Finalmente, los morabitos también son muy abundantes en el valle del Todra y muchos de ellos resultan altamente pintorescos por sus formas o por el entorno en que se hallan. Tizgui es el último ksar antes de penetrar en las gargantas del Todra y es uno de los mejor conservados, aunque de proporciones muy modestas. Luego, durante 18 Km. la carretera discurre por el interior de un desfiladero, abriéndose de nuevo el valle al llegar a Tamtatoucht. En este pueblo de alta montaña se concentran nueve kasbas construidas durante la primera mitad del siglo XX y habitadas aún en su mayor parte, o como mínimo utilizadas para guardar las cosechas. Más allá de Tamtatoucht, la carretera conduce a Ait Hani, donde hay también varias kasbas repartidas entre los diferentes núcleos de población que componen este centro administrativo. De Ait Hani se puede continuar hacia levante por una carretera que permite enlazar con el valle del Gheris (etapa siguiente) o bien hacia el norte, llegando a Imilchil. Junto a este pueblo, el valle del Assif Melloul presenta asimismo una bella arquitectura de tierra. Al este de Tinghir, el palmeral se prolonga otros 15
Km. por la llanura, jalonado igualmente de kasbas y ksur.
Numerosas pistas y carreteras permiten recorrerlo en bicicleta o en coche. Un sendero que nace en dicho zoco nos llevará a la kasba de Ait Amou, de impresionante volumen, hoy deshabitada y cerrada. Un poco más allá se encuentra el Ksar Tadafalt, de reducidas dimensiones y bastante destruido, rodeado por un frondoso palmeral. Su mejor imagen se obtiene desde lo alto de una colina donde hay una antigua torre de vigilancia, dominando todo el oasis. Uno de los últimos ksur de esta zona es Agoudim n'Ait Yazza, construido hacia 1880 y todavía bastante bien conservado a pesar de su abandono. Sorprende por la regularidad de su estructura vial, muy diferente de otros más antiguos como Tinghir y que volveremos a encontrar más adelante, en El Khorbat Oujdid o en los valles del Ziz y del Gheris. El oasis de Ferkla (Tinejdad)Más allá de los pueblos mencionados, la carretera sigue el curso del río Todra hasta Tinejdad por un paisaje bastante árido. Seis kilómetros antes de alcanzar el centro urbano de Tinejdad, entramos en el oasis de Ferkla. El punto más interesante del oasis de Ferkla es el ksar El Khorbat Oujdid (31º 29' 693 N - 5º 05' 206 W), construido a mediados del siglo XIX y en curso de rehabilitación por parte de una asociación local que colabora estrechamente con varios organismos internacionales y también con inversores privados. Este ksar fue la capital política de los Ait Mergad hasta los años 1930 y posee un valor artístico muy especial debido a la estructura de sus calles cubiertas, absolutamente rectangular, con pozos de luz en los cruces. La asociación ha establecido sus locales en el interior del ksar, llevando a cabo en ellos diferentes actividades que tienden a dinamizar la vida económica y cultural de sus habitantes: artesanía femenina, cursos de preescolar, cursos de alfabetización para mujeres, exposiciones de arte, etcétera. Además, la asociación está llevando a cabo numerosos proyectos destinados a salvaguardar el propio ksar y su entorno, como el dragado de la acequia, una red de saneamiento, el enlosado de las oscuras callejuelas y el revocado de la muralla. Dentro del ksar El Khorbat Oujdid, el Museo de los Oasis incluye una veintena de salas en las que el viajero va descubriendo las diferentes facetas de la vida tradicional en la región, explicadas mediante objetos antiguos, fotos, mapas, planos, textos y maquetas. Junto al ksar El Khorbat Oujdid se levanta otro llamado El Khorbat Akedim, que podría datar del siglo XV y presenta una estructura vial mucho más enrevesada, como corresponde a su antigüedad. Lamentablemente, su estado de conservación es bastante precario. La asociación ha llevado a cabo algunas obras para la restauración de su entrada monumental y la muralla se mantiene firme, pero muchas casas de su interior se hallan en ruinas o han sido substituidas por construcciones modernas de hormigón que rompen la estética del conjunto. El ksar Asrir era la antigua capital económica del oasis y está dividido en siete barrios separados por murallas; algunos fueron destruidos por las inundaciones, pero otros continúan habitados. En uno de ellos hay una mezquita con un elevado alminar de tierra, que podría datar de la época almorávide. También Sat merece una visita.
Se compone de 3 ksur, en uno de
los cuales hay un antiguo barrio judío. Por su parte, el Ksar Ait Assem cuenta
con una robusta muralla rodeada por un foso. Excursiones a partir de TinejdadEntre las excursiones que merece la pena realizar desde Tinejdad, mencionaremos el Ksar Taghia, situado en la pista que se dirige a Alnif, y sobre todo el recorrido por una nueva carretera que conduce a Aghbalou n'Kerdous. Esta última ruta pasa por varios oasis de montaña en los que se yerguen magníficos ksur, como Taghia n'Ifegh e Igoudamène. En Aghbalou n'Kerdous se sitúan las kasbas más orientales de la región. Etapa 5: del valle del Todra a GoulmimaSólo una veintena de kilómetros separan Tinejdad de Goulmima. La carretera discurre por un terreno desértico en el que no hay construcciones de ningún tipo y los pequeños palmerales que uno puede observar a lo lejos, aunque pintorescos en algunos casos, tampoco cuentan con ejemplos de arquitectura tradicional dignos de mención. La cosa cambia una vez se llega a Goulmima, población moderna que ha surgido en torno al importantísimo ksarIgoulmimen (31º 41' 487 N - 4º 56' 527 W); importantísimo por su tamaño, por su antigüedad, por las altas torres que defienden su entrada y por su actividad comercial de otra época, incluyendo un barrio judío de considerables proporciones. Últimamente este ksar ha sido objeto de un plan de rehabilitación, pese a lo cual una parte de las casas están en ruinas a causa del abandono. Las famosas torres, por su parte, han sido reconstruidas con una estructura de hormigón, perdiendo la entrada principal su valor estético de antaño. Por el contrario, la puerta secundaria que da acceso al conjunto por el antiguo barrio hebreo conserva su excelente decoración de origen. El valle del GherisUna pequeña carretera que sale del centro de Goulmima hacia el sur permite acceder a numerosos ksur, entre los cuales podemos destacar Mounhiya por su interés arquitectónico. Más al sur, la carretera de Touroug pasa junto a Tiliouine, un conjunto de tres ksour junto al cual tuvo lugar en 1883 la última gran batalla entre las confederaciones tribales Ait Atá y Ait Yafelman por dominar esta zona. Al norte de Goulmima, la carretera de Tadighoust se adentra en el alto valle del Gheris, donde los ksour son asimismo numerosos y algunos de ellos muy importantes por su tamaño o por su historia. El primero que encontramos en esta ruta es Ait Yahia (31º 42' 043 N - 4º 58' 283 W), uno de los más grandes de toda la región y todavía habitado en buena parte. Su entrada monumental es magnífica y la mezquita cuenta con un alto alminar de tierra. Más allá aparece el curioso Magamane, compuesto de un granero que data probablemente del siglo XVIII y de viviendas levantadas posteriormente a su alrededor. Por desgracia, se halla todo en ruinas. Una pista que nace en Tadighoust conduce en un par de kilómetros al ksar Mo, pintoresco por su situación en lo alto de una peña, si bien se halla muy abandonado. Al pie del mismo encontraréis uno de los centros alfareros más importantes de la región. Más allá de Tadighoust, la nueva carretera de Amellaghou remonta el valle del Gheris, pasando junto a numerosos ksur entre los que destaca Timezguit por su aspecto y el Ighrem Amokrane -también llamado Tighremt n'Ighrane- por su valor histórico. Etapa 6: de Goulmima a Rissani por Errachidia y ErfoudEntre Goulmima y Errachidia, la carretera discurre por una alta meseta extremadamente árida, al pie del Gran Atlas, divisándose un solo oasis en todo el camino: Tarda. Una pista permite acceder a él y obtener una imagen de conjunto bastante bonita de su viejo ksar en ruinas con el Atlas al fondo. Errachidia es una ciudad moderna situada en medio del palmeral de Mdagra, que incluye nada menos que 37 ksour, accesibles por diferentes pistas y carreteras (ver plano). Por desgracia, muchos de estos ksur fueron devastados por las sucesivas inundaciones. Dentro del casco urbano de Errachidia debemos mencionar el ksar Targa, que ha sido objeto de un plan de rehabilitación y está totalmente habitado. Consta de dos barrios, uno interior protegido por una doble muralla, en el que vivían los jerifes, y otro que lo rodea, ocupado en su origen por los labradores de piel oscura que trabajaban la tierra de los primeros. El alto valle del ZizSaliendo de Errachidia hacia el norte por la pista que nace en el ksar Targa, se llega a Ksar Souk después de pasar junto a muchos otros pueblos fortificados. Ksar Souk tuvo en otra época una gran actividad comercial y daba nombre a todo el distrito. Una buena parte de sus habitantes eran hebreos. La antigua carretera que discurre por la margen izquierda del Ziz permite asimismo visitar muchos otros ksur de Mdagra y salir luego a la nacional. Ésta nos conduce hacia las gargantas del Ziz por un hermoso paisaje, que comienza con el pantano Hassan Eddakhil y continúa con el verde palmeral de Tialaline, encajonado entre cañones de roca. En este oasis destacan tres grupos de ksur de gran importancia histórica y bastante pintorescos, aunque de reducidas dimensiones: Ait Atmane (32º 04'782 N - 4º 23' 163 W), Ifri y Tamarkecht. Más allá de las gargantas del Ziz, el valle se abre y, aunque continúan apareciendo ksur, su interés se va reduciendo paulatinamente porqué son cada vez más pequeños y están casi todos en ruinas. El Ziz, de Errachidia a ErfoudA la salida de Errachidia se ven desde la carretera un gran número de ksur del oasis de Mdagra, de los que ya hemos hablado. Luego se llega a Meski, que merece una mención especial por su situación en lo alto de una peña rocosa que lo hace muy pintoresco visto desde lejos, si bien por dentro se halla todo en ruinas. Además, su entorno de palmeras es muy frondoso y en las cercanías hay una fuente natural transformada en piscina. Más tarde se divisa la Zagüía Amelkis (31º 48' 624 N - 4º 16' 117 W) desde el borde del barranco y se desciende a Zouala. A partir de este punto los ksur se suceden uno tras otro, habitados aún y llenos de actividad: Oulad Cheker (31º 46' 413 N - 4º 13' 256 W), Ait El Khelef (31º 46' 524 N - 4º 13' 323 W), etcétera. Una carretera que surge a la derecha conduce al Ksar El Gara (31º 42' 466 N - 4º 11' 774 W) y de allí a Zrigat, un grupo de ksur que fueron muy importantes en su época pero que han sufrido el embate de las inundaciones. Continuando por la misma carretera encontraremos El Maarka (31º 38' 274 N - 4º 12' 892 W), un antiguo palacio de la dinastía Alauita construido bajo el reinado de Moulay Ismail y del que se conserva una hermosa puerta monumental de estilo urbano, con profusión de mosaicos y de yeso esculpido, si bien el interior del recinto está en ruinas. Por el contrario, la Zaouia Jdida (31º 36' 982 N - 4º 13' 574 W) que se levanta al sur de El Maarka sigue habitada, en muy buen estado de conservación, y sus callejuelas enlosadas presentan un aire de misteriosa serenidad. Todavía más lejos, el ksar Bathatha (31º 36' 923 N - 4º 13' 113 W) resulta bien pintoresco, con sus dos portales sucesivos. Regresando a la carretera general, todavía se ven otros ksur, pero luego el palmeral deja paso a un terreno árido, con pequeñas dunas incluso. Este paisaje árido se prolonga hasta entrar en el oasis de Tizimi, donde se concentran nuevos ksur y entre ellos el mayor de toda la región: Maadid (31º 27' 987 N 4º 12' 922 W). Está compuesto por cuatro barrios separados por murallas y su arquitectura ofrece un altísimo interés, motivo por el cual es visitado con mucha frecuencia por el turismo. En 1968, Maadid fue objeto de un plan de mejora de las condiciones de vida financiado por la FAO y, gracias a ello, continúa plenamente habitado, en perfecto estado de conservación. Dentro del mismo oasis de Tizimi, ya a la entrada de Erfoud, una pista a la derecha conduce al ksar Jrana (31º 27' 048 N - 4º 14' 000 W), que se ha beneficiado asimismo recientemente de un plan de rehabilitación. A los demás ksur de este oasis se llega por otras pistas desde la carretera de Jorf. El TafilaletAl sur de Erfoud se extiende uno de los mayores oasis de toda la región y uno de los más conocidos: el Tafilalet. Este oasis es famoso por haber constituido a lo largo de la historia una importante etapa de las caravanas que unían Fez al África Subsahariana y un centro comercial de primer orden. El palmeral está hoy bastante decrépito a causa de la sequía, pero desde el punto de vista arquitectónico su riqueza es enorme. En él encontramos medio centenar de ksur aún habitados y media docena de antiguos palacios construidos por los Alauitas, dinastía que surgió precisamente del Tafilalet en el siglo XVII. Entre estos palacios cabe destacar El Fida, Oulad Abdelhalim y Abbar. El Fida (31º 18' 483 N - 4º 15' 048 W) ha sido restaurado por el Estado marroquí y convertido en museo. Contenía un museo que ya no existe, pero el edificio se puede visitar mediante una propina para el guardián. Se llega hasta él desde Rissani por la carretera de Mezguida. Abbar (31º 16' 666 N - 4º 15' 094) no es más que un amasijo de ruinas, entre las cuales aparecen algunos portales curiosamente intactos, con magnífica decoración de tipo urbano. Se llega a él andando por un sendero hacia el sur desde el mausoleo de Moulay Ali Cherif. Oulad Abdelhalim (31º 16' 209 N - 4º 14' 510 W), por su parte, se halla en un estado de conservación bastante deplorable pero puede visitarse igualmente; durante muchos años fue la residencia del representante del sultán en el oasis. Incluye un barrio donde vivían los esclavos y otro para los jerifes, además del propio palacio. La última reconstrucción está fechada en 1846 por una inscripción, pero su origen es del siglo XIV. En estos momentos se halla en curso de restauración. Un poco más al este, al otro lado de la carretera que lleva a Oulad Abdelhalim, se descubren los restos del ksar Tighmert (31º 16' 821 N 4º 14' 736 W), que perteneció igualmente al sultán y fue destruido en 1919 en el transcurso de una cruenta batalla entre el ejército francés y los resistentes Ait Atá. Otro palacio, llamado Dar Beida (31º 17' 640 N 4º 13' 399 W), fue levantado en el siglo XVIII por orden de Sidi Mohamed Ben Abdellah, encontrándose hoy en condiciones igualmente precarias. Por lo que respecta a los ksur en los que habita la población local, están repartidos por todo el palmeral, pudiendo llegarse a muchos de ellos por el llamado "circuito turístico" que nace junto al mausoleo de Moulay Ali Cherif y a otros por la carretera de Mezguida. Mencionaremos entre ellos el propio Ksar Mezguida (31º 19' 454 N - 4º 15' 451 W) por su valor arquitectónico; Tabouassamt (31º 14' 386 N - 4º 16' 455 W) por su importancia histórica; Ouighlane (31º 15' 576 N - 4º 17' 193 W) por sus grandes proporciones y por estar aún completamente habitado; Serghine (31º 15' 441 N - 4º 13' 255 W) por el misterioso ambiente que reina en sus callejuelas oscurísimas y Tingheras (31º 13' 359 N 4º 18' 193 W) por hallarse situado sobre una loma desde la cual se domina el conjunto del oasis. En el Tafilalt hay asimismo diferentes ksur donde se trabaja la alfarería, como Guelala (31º 19' 929 N - 4º 18' 339 W), Charfat Bahaj (31º 14' 304 N 4º 17' 495 W) y Moulay Abdelah Dkak (31º 17' 259 N 4º 17' 149 W). Para terminar, en el interior de Rissani se levanta el ksar Abou Am (31º 16' 916 N 4º 16' 147 W), totalmente habitado y restaurado recientemente gracias a la cooperación internacional. Su entrada presenta cierto aire urbano, como en muchos otros ksur del Tafilalet, debido a la influencia de Fez a través de las relaciones mercantiles. Este ksar es uno de los más visitados por el turismo en la zona. Unos cien metros al norte de Abou Am, se ven asimismo los restos de una kasba del siglo XIII o XIV que dio nombre a la población actual. En este caso la palabra "kasba" se emplea en su sentido de los fuertes construidos por el Estado en zonas rurales, sin relación alguna con las kasbas que hemos ido viendo a lo largo de nuestro recorrido. Una parte de esta kasba de Rissani está ocupada hoy por el Centro de Estudios Alauitas. De Rissani se puede seguir por asfalto hasta Merzouga para ver el desierto y las dunas del Erg Chebbi. Pero allí no se encuentra arquitectura tradicional porqué los habitantes eran nómadas que vivían en jaimas. Etapa 7: de Rissani a MhamidDe Rissani a Nkob, la carretera circula por un desierto jalonado de acacias espinosas y de rocas en las que abundan los grabados rupestres. El único lugar importante desde el punto de vista arquitectónico en todo el recorrido es Tazzarine, pues el resto son básicamente zonas de pastoreo nómada. Tazzarine constituye un extenso oasis en el que se distribuyen diferentes pueblos y en el que volvemos a encontrar las primeras kasbas desde que las dejáramos en el valle del Todra. Varias pistas permiten recorrer este palmeral y admirar su bella arquitectura de tierra. Al llegar a Nkob, el viajero descubre cuatro decenas de kasbas que sobresalen de un inmenso palmeral, formando una hermosa imagen si no es un año de sequía. Todas estas kasbas fueron levantadas a principios del siglo XX por las familias Ait Atá que en esa época se hicieron sedentarias. Un par de ellas han sido rehabilitadas como hoteles. En la misma Nkob, dentro del complejo Baha Baha mencionado en el apartado sobre alojamiento, hay un interesante museo sobre las tradiciones de los Ait Atá, pequeño pero hecho con gracia. Entrada: 10 DH. De Nkob a ZagoraDejando Nkob, la carretera discurre por un terreno árido y despoblado hasta alcanzar el valle del Drâa, que constituye una inesperada explosión de vida: es una sucesión de oasis jalonados por varias decenas de kasbas y dos centenares de ksur. Quienes deseen conocer mejor este valle deberán leer el libro Trésors et merveilles de la vallée du Drâa reseñado en la sección "libros". Por otra parte, el inventario del patrimonio arquitectónico del valle realizado por el CERKAS, el Bureau Hostettler de Berna y el EPF de Lausanne puede consultarse a través de la Web: http://photpc15.epfl.ch Tomando en Tansikht la dirección de Zagora, descubriremos al poco rato varias construcciones espectaculares por su situación al borde del barranco, en torno a El Had, el zoco de los domingos. Un poco más allá, en Oulad Atmane, veremos la kasba del caíd Larbi de uno de los grandes caídes del Drâa, que fue colaborador de El Glaoui durante la primera mitad del siglo XX. El edificio es de un estilo bastante tardío, con clara influencia urbana en los detalles, como los techos de cedro y los arcos que rodean las ventanas. Está abierto a la visita turística mediante el pago de una entrada. En Tinzouline aparece una muy especial, llamada Er Ribat (30º 30' 436 N - 6º 06' 012 W), probablemente porque ocupa el lugar de un antiguo ribat o monasterio fortificado de los primeros siglos del islam. La kasba actual se organiza en torno a un patio enorme con galerías y en ella habita una familia sencilla que no dudará en haceros visitar el conjunto si lo solicitáis. Antes de llegar a Zagora, el ksar Tissergat merece también una mención especial por su magnífica imagen de conjunto y por el hecho de haber sido restaurado en 1968 gracias al programa financiado por la FAO del que ya hemos hablado, de modo que hoy se halla en un estado de conservación bastante aceptable. En su interior hay un gran museo y una antigua kasba de El Hiba, transformada en hotel. De Zagora a MhamidZagora es un centro administrativo moderno sin otro atractivo que sus hoteles confortables. El ksar Amezrou se halla casi pegado a Zagora y es uno de los más interesantes de la zona. Incluye un barrio en el que vivían los hebreos antes de su emigración en los años 1960 y una mezquita con un curioso alminar de tierra cruda. Otro ksar de obligada visita es el de Tamegroute, con callejuelas absolutamente oscuras y misteriosas. Tamegroute es también el centro alfarero más importante del sur de Marruecos y una zagüía que cuenta con una amplia biblioteca de manuscritos árabes. Sin embargo, esta biblioteca ocupa hoy un edificio de construcción moderna. Por el contrario, el mausoleo de Sidi Mohamed Ben Nasser, fundador de la zagüía, es antiguo y está decorado con yeso esculpido y madera de cedro. Entrada: la voluntad. Más allá de Tamegroute la carretera se aparta del valle para superar un tramo encañonado del río, pero lo alcanza de nuevo en el oasis de Ktaua, que fue otro de los grandes centros mercantiles históricos, como el Tafilalet, en la época en que las caravanas unían Marruecos al África subsahariana. Entre los múltiples ksur de la Ktaoua, destacaban por su actividad comercial Nesrat, Beni Hayoun y Beni Sbih. Hoy este último sigue siendo un pueblo importante, aunque ha perdido su protagonismo mercantil y la curtiduría de pieles que le dio renombre en todo Marruecos. También Beni Hayoun se mantiene mayoritariamente habitado, lo mismo que Nesrat, de grandes proporciones. Cada uno de ellos incluía un barrio judío en su origen. Junto a Nesrat se levanta asimismo un ksar mucho más pequeño pero más espectacular por su altura y su situación entre dunas, Ait Isfoul. Se trata en este caso de un pueblecito donde vivían los guerreros Ait Atá encargados de la defensa de la población sedentaria de Nesrat, que se componía de pacíficos agricultores y comerciantes. Pasado el oasis de Ktaua, nos apartamos por segunda vez del valle para superar por un puerto el desfiladero de Foum Larjam, donde hay numerosos túmulos prehistóricos, y volvemos a bajar en el oasis de Mhamid. Allí las palmeras quedan esparcidas entre pequeñas dunas formando un hermoso paisaje. Entre los ksur de este oasis hay que destacar Oulad Dris, que data del siglo XVII. En su interior, dos viviendas han sido rehabilitadas y contienen un gran número de antigüedades, algunas de ellas bastante curiosas.
Llegados a la moderna población de Mhamid, una pista nos permite continuar hacia el sur y descubrir los últimos ksur, los más meridionales de la región. Entre ellos hay que destacar por su interés arquitectónico el de la propia Mhamid El Ghozlan y el de Talha. En este último se está revitalizando una actividad de alfarería que había sido importante en otra época. Etapa 8: de Mhamid a AgdzDe Mhamid a Zagora hay que volver por el mismo itinerario de la ida. De Zagora a Agdz también podemos regresar por la misma carretera que nos trajo de Nkob, pero es preferible hacerlo por la pista que recorre la margen izquierda del Drâa, sobre todo si disponemos de un vehículo todo terreno. La pista no suele comportar dificultades, excepto en época de lluvias. Entre los múltiples ksur que van surgiendo en esta margen izquierda, mencionaremos Timasla por su zagüía de linda fachada y robusto alminar de tierra cruda. También hallaremos unas cuantas kasbas, resultando curiosa la de Taakilt por ser la única en toda la región que posee una torre redonda. La explicación es quizás que se construyó la kasba a partir de una torre ya existente, pero de todos modos la forma redonda es excepcional en el sur de Marruecos. Una vez atravesemos la carretera de Nkob, tenemos la opción de ir hasta Agdz por asfalto o de seguir por la pista. En este último caso, descubriremos una casba muy espectacular en Ait Hamou Ou Said, situada sobre una peña que le permite erguirse altiva por encima del valle. Sin embargo, su imagen resulta más pintoresca viéndola desde la otra orilla, con el majestuoso río en primer plano. Construida en 1930, perteneció a un representante de El Glaoui y pasó luego a manos del Estado marroquí, que la utilizó durante un tiempo como escuela antes de abandonarla por completo. En 2009 fue restaurada por la fundación de la BMCE y transformada en una escuela. Si preferimos ir por asfalto, aparte de obtener una mejor imagen sobre la kasba de Ait Hamou Ou Said, veremos también la kasba de Igargar junto a la ruta. En cualquier caso, es imprescindible pasar a la orilla izquierda más tarde o más temprano para visitar Tamnougalt. Este ksar de considerables dimensiones había sido durante muchos años la capital de la tribu Mezguida y sede del caíd que representaba al sultán en la zona. Los sucesivos caídes se construyeron diferentes kasbas, al principio dentro y más tarde fuera del ksar, algunas de ellas muy espectaculares por sus proporciones y por su decoración, única en todo el sur de Marruecos. Una de tales kasbas ha sido convertida ahora en restaurante con algunas habitaciones, mientras el conjunto del pueblo se ha beneficiado de un programa de rehabilitación financiado por la Cooperación Española. El ksar también ha sido objeto de un estudio detallado por parte del CERKAS, la Universidad Politécnica de Cataluña y el Colegio de Aparejadores de Barcelona, quienes redactaron un interesante informe (citado en la sección "libros"). Las kasbas del exterior impresionan por su situación en lo alto de una colina, (30º 40' 640 N - 6º 23' 797 W) pero se hallan en mal estado. De Tamnougalt a Agdz se puede ir por la carretera asfaltada o bien por una pista que sigue la margen izquierda, pasando por el ksar y la kasba de Tiliouine, en ruinas. Ya en Agdz, una carretera local de 2 Km. nos conducirá a la kasba del caíd Alí en Aslim, que fue construida a principios del siglo XX y se convirtió en sede del antiguo caíd de Tamnougalt a partir de 1924. En su estructura muestra cierta influencia urbana, incluyendo un amplio riad con galerías alrededor de un patio que en su época estaba plantado de naranjos y limoneros. Actualmente, dicha kasba se halla dentro del recinto del camping y contiene croquis y documentos cedidos por una asociación alemana que colabora en la restauración del monumento. La visita guiada cuesta 25 DH por persona. De Aslim surge una pista bastante precaria que conduce a Tizgui, Rbat y a otros pueblos del curso alto del Drâa, bastante pintorescos: una pequeña excursión muy recomendable a quienes dispongan de un vehículo todo terreno. Etapa 9: de Agdz a Marrakech por Tasla y TaznakhtLa carretera nacional va de Agdz a Ouarzazate por una zona montañosa con abismos que cortan el hipo, si bien resulta pintoresca por su naturaleza agreste. No obstante, aquí proponemos una alternativa con menos curvas y con la oportunidad de visitar una última kasba: la de Tasla. Tasla es un antiguo ksar en ruinas y en su interior una familia del pueblo ha emprendido la restauración de la vivienda del jefe local, convirtiéndola en un museo. Esta iniciativa merece todo nuestro apoyo, por lo que consideramos que si algún viajero no va a seguir esta ruta alternativa, como mínimo debe realizar una escapada desde Agdz para ver Tasla. Además de contener numerosos objetos de uso tradicional, el museo es realmente digno de visita por la propia morada que ocupa y especialmente por sus techos y columnas de madera pintada. Está indicado desde la carretera como "Kasbah Ait Kbot - Musée". Se puede considerar ésta la creación más interesante del sur marroquí después del Museo de los Oasis de El Khorbat. Entrada: la voluntad. |
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