Kasba Ait Ouzza, en Boumalne Dadès.  Roger Mimó:                  La route des mille kasbahs, en français.   La ruta de les mil alcassabes, en català.

 LA RUTA DE LAS MIL CASBAS

Etapa 6: de Goulmima a Rissani
por Errachidia y Erfoud

Entre Goulmima y Errachidia, la carretera discurre por una alta meseta extremadamente árida, al pie del Gran Atlas, divisándose un solo oasis en todo el camino: Tarda. Una pista permite acceder a él y obtener una imagen de conjunto bastante bonita de su viejo ksar en ruinas con el Atlas al fondo.

Ksar Tarda cerca de Errachidia, sur de Marruecos.
Ksar Tarda

Errachidia es una ciudad moderna situada en medio del palmeral de Mdagra, que incluye nada menos que 37 ksour, accesibles por diferentes pistas y carreteras (ver plano). Por desgracia, muchos de estos ksur fueron devastados por las sucesivas inundaciones.

Dentro del casco urbano de Errachidia debemos mencionar el ksar Targa, que ha sido objeto de un plan de rehabilitación y está totalmente habitado. Consta de dos barrios, uno interior protegido por una doble muralla, en el que vivían los jerifes, y otro que lo rodea, ocupado en su origen por los labradores de piel oscura que trabajaban la tierra de los primeros.


El alto valle del Ziz

Saliendo de Errachidia hacia el norte por la pista que nace en el ksar Targa, se llega a Ksar Souk después de pasar junto a muchos otros pueblos fortificados. Ksar Souk tuvo en otra época una gran actividad comercial y daba nombre a todo el distrito. Una buena parte de sus habitantes eran hebreos.

Mapa del alto valle del Ziz en el sur de Marruecos.

La antigua carretera que discurre por la margen izquierda del Ziz permite asimismo visitar muchos otros ksur de Mdagra y salir luego a la nacional.

Ésta nos conduce hacia las gargantas del Ziz por un hermoso paisaje, que comienza con el pantano Hassan Eddakhil y continúa con el verde palmeral de Tialaline, encajonado entre cañones de roca. En este oasis destacan tres grupos de ksur de gran importancia histórica y bastante pintorescos, aunque de reducidas dimensiones: Ait Atmane, Ifri y Tamarkecht.

Más allá de las gargantas del Ziz, el valle se abre y, aunque continúan apareciendo ksur, su interés se va reduciendo paulatinamente porqué son cada vez más pequeños y están casi todos en ruinas.

Ksar Ifri en el valle del Ziz, cerca de Errachidia, sur de Marruecos.
El ksar Ifri


El Ziz, de Errachidia a Erfoud

A la salida de Errachidia se ven desde la carretera un gran número de ksur del oasis de Mdagra, de los que ya hemos hablado.

Luego se llega a Meski, que merece una mención especial por su situación en lo alto de una peña rocosa que lo hace muy pintoresco visto desde lejos, si bien por dentro se halla todo en ruinas. Además, su entorno de palmeras es muy frondoso y en las cercanías hay una fuente natural transformada en piscina.

Más tarde se divisa la Zagüía Amelkis desde el borde del barranco y se desciende a Zouala. A partir de este punto los ksur se suceden uno tras otro, habitados aún y llenos de actividad: Oulad Cheker, Ait El Khelef, etcétera.

Ksar Oulad Cheker entre Errachidia y Erfoud, sur de Marruecos.
El ksar Oulad Cheker

Una carretera que surge a la derecha conduce al Ksar El Gara y de allí a Zrigat, un grupo de ksur que fueron muy importantes en su época pero que han sufrido el embate de las inundaciones.

Continuando por la misma carretera encontraremos El Maarka, un antiguo palacio de la dinastía Alauita construido bajo el reinado de Moulay Ismail y del que se conserva una hermosa puerta monumental de estilo urbano, con profusión de mosaicos y de yeso esculpido, si bien el interior del recinto está en ruinas.

Ksar El Maarka cerca de Erfoud, sur de Marruecos. Ksar El Maarka cerca de Erfoud, sur de Marruecos.

Por el contrario, la Zaouia Jdida que se levanta al sur de El Maarka sigue habitada, en muy buen estado de conservación, y sus callejuelas enlosadas presentan un aire de misteriosa serenidad. Todavía más lejos, el ksar Bathatha resulta bien pintoresco, con sus dos portales sucesivos.

Regresando a la carretera general, todavía se ven otros ksur, pero luego el palmeral deja paso a un terreno árido, con pequeñas dunas incluso. Este paisaje árido se prolonga hasta entrar en el oasis de Tizimi, donde se concentran nuevos ksur y entre ellos el mayor de toda la región: Maadid. Está compuesto por cuatro barrios separados por murallas y su arquitectura ofrece un altísimo interés, motivo por el cual es visitado con mucha frecuencia por el turismo.

En 1968, Maadid fue objeto de un plan de mejora de las condiciones de vida financiado por la FAO y, gracias a ello, continúa plenamente habitado, en perfecto estado de conservación.

Ksar Maadid cerca de Erfoud, sur de Marruecos.
Portal de Maadid
Ksar Maadid cerca de Erfoud, en el sur de Marruecos.
Interior de la entrada monumental de Maadid

Dentro del mismo oasis de Tizimi, ya a la entrada de Erfoud, una pista a la derecha conduce al ksar Jrana, que se ha beneficiado asimismo recientemente de un plan de rehabilitación. A los demás ksur de este oasis se llega por otras pistas desde la carretera de Jorf.

Ksar Jrana en Erfoud, sur de Marruecos.
Calle central del ksar Jrana


El Tafilalet

Al sur de Erfoud se extiende uno de los mayores oasis de toda la región y uno de los más conocidos: el Tafilalet.

Carte du Tafilalet, Erfoud et Rissani, au sud du Maroc.

Este oasis es famoso por haber constituido a lo largo de la historia una importante etapa de las caravanas que unían Fez al África Subsahariana y un centro comercial de primer orden.

El palmeral está hoy bastante decrépito a causa de la sequía, pero desde el punto de vista arquitectónico su riqueza es enorme.

En él encontramos medio centenar de ksur aún habitados y media docena de antiguos palacios construidos por los Alauitas, dinastía que surgió precisamente del Tafilalet en el siglo XVII. Entre estos palacios cabe destacar El Fida, Oulad Abdelhalim y Abbar.

El Fida ha sido restaurado por el Estado marroquí y convertido en museo. Contiene una colección de objetos tradicionales de diferentes regiones de Marruecos e incluso de Mauritania. Se llega hasta él desde Rissani por la carretera de Mezguida.

Está abierto de 8 a 18 h. y la entrada cuesta 20 DH.

Palacio El Fida cerca de Erfoud y Rissani, sur de Marruecos.
Palacio El Fida: patio central
Palacio El Fida cerca de Rissani y Erfoud, sur de Marruecos.
Palacio El Fida: el hammam

Abbar no es más que un amasijo de ruinas, entre las cuales aparecen algunos portales curiosamente intactos, con magnífica decoración de tipo urbano. Se llega a él andando por un sendero hacia el sur desde el mausoleo de Moulay Ali Cherif.

Ksar Abbar cerca de Rissani, en el sur de Marruecos.
Portal de la mezquita de Abbar

Oulad Abdelhalim, por su parte, se halla en un estado de conservación bastante deplorable pero puede visitarse igualmente; durante muchos años fue la residencia del representante del sultán en el oasis. Incluye un barrio donde vivían los esclavos y otro para los jerifes, además del propio palacio. Está fechado en 1846 por una inscripción, aunque puede que su origen sea otra construcción anterior.

Un poco más al este, al otro lado de la carretera que lleva a Oulad Abdelhalim, se descubren los restos del ksar Tighmert, que perteneció igualmente al sultán y fue destruido en 1919 en el transcurso de una cruenta batalla entre el ejército francés y los resistentes Ait Atá. Otro palacio, llamado Dar Beida, fue levantado en el siglo XVIII por orden de Sidi Mohamed Ben Abdellah, encontrándose hoy en condiciones igualmente precarias.

Ksar Tighmert cerca de Rissani, en el sur de Marruecos.
Ruinas del ksar Tighmert
Ksar Oulad Abdelhalim cerca de Rissani, sur de Marruecos.
Portal del ksar Oulad Abdelhalim

Por lo que respecta a los ksur en los que habita la población local, están repartidos por todo el palmeral, pudiendo llegarse a muchos de ellos por el llamado "circuito turístico" que nace junto al mausoleo de Moulay Ali Cherif y a otros por la carretera de Mezguida.

Mencionaremos entre ellos el propio Ksar Mezguida por su valor arquitectónico; Taboussamt por su importancia histórica; Ouighlane por sus grandes proporciones y por estar aún completamente habitado; Serghine por el misterioso ambiente que reina en sus callejuelas oscurísimas y Tingheras por hallarse situado sobre una loma desde la cual se domina el conjunto del oasis.

Ksar Tingheras cerca de Rissani, sur de Marruecos.
Ksar Tingheras

En el Tafilalt hay asimismo diferentes ksur donde se trabaja la alfarería, como Guelala, Charfat Bahaj y Moulay Abdelah Dkak.

Para terminar, en el interior de Rissani se levanta el ksar Abou Am, totalmente habitado y restaurado recientemente gracias a la cooperación internacional. Su entrada presenta cierto aire urbano, como en muchos otros ksur del Tafilalet, debido a la influencia de Fez a través de las relaciones mercantiles.

Este ksar es uno de los más visitados por el turismo en la zona.

Ksar Abou Am en Rissani, sur de Marruecos.
Portal del ksar Abou Am

Unos cien metros al norte de Abou Am, se ven asimismo los restos de una kasba del siglo XIII o XIV que dio nombre a la población actual. En este caso la palabra "kasba" se emplea en su sentido de los fuertes construidos por el Estado en zonas rurales, sin relación alguna con las kasbas que hemos ido viendo a lo largo de nuestro recorrido. Una parte de esta kasba de Rissani está ocupada hoy por el Centro de Estudios Alauitas.

Beréberes cerca de Rissani, sur de Marruecos.

De Rissani se puede seguir por asfalto hasta Merzouga para ver el desierto y las dunas del Erg Chebbi. Pero allí no se encuentra arquitectura tradicional porqué los habitantes eran nómadas que vivían en jaimas.


Etapa 5 de la ruta de las mil casbas.                   Etapa 7 de la ruta de las mil casbas.


Biografía de Roger Mimó Alojarse en una antigua kasba de tierra. Comprarse una kasba.
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