Etapa 3: de Skoura al valle del Dadès
La carretera nacional discurre entre Skoura y
Quelat Mgouna por un terreno desértico, donde escasean los pueblos y las kasbas. El único punto intermedio en el que se concentran una
quincena de ellas es Imassine, un pequeño oasis lleno de árboles frutales de
todo tipo, excepto las palmeras, que no volveremos a encontrar hasta Tinghir.

Un poco antes de llegar a Quelat Mgouna,
divisaremos al otro lado del río las ruinas de la fortaleza que dio
nombre a esta población y, junto a ellas, una casba más moderna, muy llamativa,
en perfecto estado de conservación.
Del centro de Quelat Mgouna
surge un desvío asfaltado a la izquierda. Tomándolo, se descubren muy pronto los restos del ksar Mirna,
en medio de los cultivos, y un poco más allá la impresionante kasba de Mirna sobre un peñasco.

Ksar Mirna |

Kasba de Mirna |
Variante entre Skoura y Quelat Mgouna por el Gran Atlas
Recomendamos a quienes dispongan de un
vehículo todo terreno y del tiempo necesario que tomen esta ruta alternativa
entre Skoura y Quelat Mgouna, mucho más interesante que la carretera nacional.

El primer tramo después
de Toundout discurre por montañas áridas con muy escasos núcleos habitados. Pero
la cosa cambia a partir de Ait Toumert, entrando en un alto valle muy fértil y
poblado. Allí empieza el asfalto, del que van surgiendo caminos a los diferentes
pueblos, todos llenos de kasbas. Desde la propia carretera vemos la kasba de Ait
Lala, en Ait Khalifa. Poco
después, un desvío a la derecha nos permitirá llegar a Rbat, donde
admiraremos la kasba antigua de la familia Oumergan, abierta a la visita. Otro desvío, esta vez a
la izquierda, nos conducirá a Amajgag. De allí, una pista de
montaña continúa por Imeskar y por un puerto de tres mil metros hasta el alto
valle de Mgoun.

Niñas del valle de Mgoun
Más lejos, un último desvío se dirige a
Imi n'Ouaka, que cuenta con un gran número de kasbas.
Por fin, en El Hot, destaca la kasba de Ait Kho Haddou.

La kasba de Ait Kho Haddou
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En Bou Taghrar se
yergue, entre otras, la kasba de Ait Oumergden, impresionante por sus proporciones y riquísima en decoración. Puede
visitarse por dentro mediante una propina.
Desde Bou Taghrar, una
nueva carretera permite descender a Quelat Mgouna siguiendo el valle y pasando por numerosos pueblos de tierra,
así como por las casbas mencionadas ya en la ruta básica por asfalto. |
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Entre Quelat Mgouna y Boumaln Dadès, la carretera discurre
siempre junto al valle, donde se concentran los cultivos, la población y las kasbas.
La primera que cabe mencionar es la de El Goumt (31º 17,444' N - 6º 02,578' W), un conjunto de dos
edificios que habían pertenecido a El Glaui, pasando luego a manos del Estado.
Lamentablemente, se mantienen cerrados al público y se van degradando
poco a poco sin que las autoridades competentes hagan el menor esfuerzo
por evitarlo, pese a los informes de que disponen desde 1975 acerca de sus
posibilidades de explotación turística.

Un poco más allá de Souk Khemis (el zoco de los
jueves), surge a la derecha la kasba de Ait Kassi, anunciada como "Maison d'Hôtes y Museo
de arte beréber".
Construida en varias etapas entre 1920 y 1950, merece la pena visitarla por su buen estado de conservación
y por los objetos tradicionales que contiene, entre ellos una interesante colección de joyas beréberes.
Esta feliz iniciativa de sus propietarios contrasta
con el desinterés del Estado por su vecina de El Goumt.
Entrada: la voluntad.
Más lejos, en Agafai, descubriremos la hermosa
kasba de El Haj Moha Ou Abdessalam. Data de principios del siglo XX y llama la atención por su
galería exterior con arcadas, así como por su abundante decoración de los muros
y las torres. Hoy está lamentablemente abandonada, pero todavía no ha empezado a caerse.
En Ait Bou Atmane aparece, por el contrario,
una casba aún habitada y bien conservada, aunque mucho menos pintoresca que la precedente. Otras casbas
que jalonan esta etapa quedan un poco apartadas de la carretera, no teniendo ninguna de ellas un especial interés.
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Al llegar a Boumalne, encontraremos las ruinas de su
antiguo ksar y, junto a ellas, la kasba de Ait Ouzza, que es una de las más altas de toda la región.
Se halla todavía en buen estado porque sigue habitada y, en principio,
nos limitaremos a admirar su imagen exterior.
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El alto valle del Dadès

Del centro de Boumalne surge una pista
practicable con cualquier vehículo, que remonta el valle del Dadès por la margen izquierda del río, hasta Slilou.
Allí se yergue la kasba del caíd Mimoun (31º 23,356' N - 5º 59,144' W), que tiene cinco plantas.
Está cerrada.
Al resto de las poblaciones del valle se llega por una carretera bien asfaltada que asciende hasta Msemrir por un hermoso
paisaje de alta montaña jalonado de cañones, gargantas y curiosas formaciones de conglomerado.
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La primera kasba de este recorrido se sitúa en
Ait Moutad (31º 24,804' N - 6º 00,153' W) y fue levantada en 1939 por Mohadach Ou El Haj, que era en ese
momento el representante de El Glaoui en la zona. Es la
única de todo el sur de Marruecos que tiene cinco torreones en
lugar de los cuatro habituales y ello se debe probablemente a la necesidad de
adaptarse al terreno, puesto que fue construida justo al borde de un barranco.
El edificio está abierto a la visita turística mediante el pago de una
entrada y su interior sorprende por la influencia urbana, con un gran
patio central y arcadas cubiertas de yeso esculpido. Desde la azotea se obtiene
una vista fantástica sobre el valle. |
En Ait Larbi se concentran tres kasbas de finales del
siglo XIX, muy ricas en ornamentación. Su entorno paisajístico acrecienta
todavía más su valor artístico, ofreciendo uno de los cuadros más
espectaculares de toda la región. Por desgracia, el estado de conservación
de estos valiosos monumentos es bastante precario y sería de lamentar que en
el futuro desapareciesen por completo.

La siguiente kasba la encontramos en
Ait Idir, siendo bastante sencilla. Luego nos adentramos en las gargantas del Dadès y,
cuando el valle vuelve a ensancharse, aparece la kasba de Imdiazen,
decorada con primor y bastante bien conservada. Sólo puede verse por fuera,
ya que sus dueños no habitan en ella ni en las cercanías.

Hay también una kasba en Ait Amer y dos bastante pequeñas
en Tighadouine, un hermoso pueblo que trepa por la ladera de la montaña. A
partir de este punto el interés arquitectónico del valle disminuye mucho,
hasta llegar a Msemrir. En esta población se conservan restos del antiguo
ksar y también hay una kasba, de la que hablaremos en el apartado "comprarse...".
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