Roger Mimó :

 LA RUTA DE LAS MIL CASBAS

Etapa 6: de Boumalne Dadès a Tinghir

La carretera nacional discurre entre Boumalne Dadès y Tinghir por un terreno absolutamente desértico, cuya aridez sólo se interrumpe en dos puntos: Imiter y Timadrouine. Si en esta última población las casbas que había han desaparecido por completo, en Imiter descubriremos, por el contrario, nada menos que siete de ellas, fechadas en su mayor parte a principios del siglo XX. Sin duda la más destacada por su tamaño y su ornamentación exterior es la de Mohadach Ou El Haj, el mismo personaje que más tarde se construiría la casba de Ait Moutad en el valle del Dadès. También es grande y pintoresca la de Ouchtouban, situada en medio de los cultivos. Las demás resultan más modestas; hablaremos sobre una de ellas en el apartado "comprarse".


La casba de Mohadach Ou El Haj en Imiter


El valle del Todra

Alrededor de Tinghir se extiende uno de los valles más hermosos y frondosos del sur de Marruecos, en el que vuelven a aparecer las palmeras, y también una de las mayores concentraciones de arquitectura de tierra, de una extremada variedad. Para conocer con detalle la zona, recomendamos el catálogo La vivienda tradicional en el valle del Todra mencionado en la sección libros. Aquí nos limitaremos a citar los más curiosos de los casi cien monumentos que contiene el valle, entre casbas y ksur.

Dentro de la propia Tinghir hay varias casbas y un viejo ksar habitado todavía, si bien ha perdido su muralla y las seis puertas monumentales que tenía en su origen. Lo suelen llamar "el barrio judío" por haber vivido en él algunos hebreos en otros tiempos. Entre las casbas destaca la de El Glaoui, construida en 1919 sobre una colina y de proporciones descomunales, aunque se halla en un estado deplorable de conservación y últimamente se ha cerrado a la visita (para mayor información, ver el apartado "comprarse"). Por el contrario, la casba del Cheikh Bassou Ou Ali ha sido totalmente restaurada y transformada en hotel, al igual que la casba del caíd Jilali, construidas ambas en los años 1940.


La casba de El Glaoui en Tinghir
 

La casba del Cheikh Bassou Ou Ali, actualmente Hotel Tomboctou

En las afueras de Tinghir, la mezquita-medersa Ikelane es uno de los monumentos de visita obligada. Se encuentra en el interior del ksar Afanour y fue en 2007 por la Asociación Afanour de Desarrollo con la ayuda económica de un grupo de arquitectos de Barcelona.

Además de mezquita, servía como medersa o universidad coránica, en la que se formaban los futuros alfaquíes de la re-gión.

Tanto su estructura como su ornamentación interior son únicas en todo Marruecos y desde su azotea se obtiene una vista espectacular sobre el palmeral del Todra.

 


La azotea y la cúpula

La sala de abluciones y el pozo

Horario: de 8 h. 30' a 12 h. y de 15 h. hasta la puesta de sol.
En temporada baja suele estar cerrada, pero se puede solicitar la visita en el Hotel Tomboctou.

Más información: http://mosqueeikelane.ifrance.com


Al norte de Tinghir, la carretera que se dirige a las gargantas del Todra permite disfrutar de magníficas vistas sobre el frondoso palmeral y sus numerosos ksur, como el de Ait Boujane donde todo el mundo se hace la foto típica; el de Asfalou, que impresiona por su situación al borde de un barranco, o el de Ait Senan, de grandes proporciones. Estos ksur se hallan casi todos en ruinas, pudiendo accederse a ellos en un agradable recorrido pedestre por el oasis, o bien por otra carretera secundaria de 4 Km. que discurre por la margen izquierda del río.


El ksar Asfalou, que había estado habitado en gran parte por hebreos

Hay asimismo algunas casbas, mucho mejor conservadas que los ksur, entre las que debemos destacar la de Ait Zilal por su tamaño y su valor estético. Sin embargo, este último es inferior al de las casbas que hayamos podido ver en los valles de Ounila, de Mgoun o del Dadès; de hecho, son las últimas casbas que encontramos en este recorrido hacia el este, pues a partir de aquí toda la arquitectura tradicional está formada por ksur.

Finalmente, los morabitos también son muy abundantes en el valle del Todra y muchos de ellos resultan altamente pintorescos por sus formas o por el entorno en que se hallan.


La casba de Ali Dani en Ait Zilal

Morabito de Moulay Mohamed en Ait Zilal

Tizgui es el último ksar antes de penetrar en las gargantas del Todra y es uno de los mejor conservados, aunque de proporciones muy modestas. Luego, durante 18 Km. la carretera discurre por el interior de un desfiladero, abriéndose de nuevo el valle al llegar a Tamtatoucht. En este pueblo de alta montaña se concentran nueve casbas construidas durante la primera mitad del siglo XX y habitadas aún en su mayor parte, o como mínimo utilizadas para guardar las cosechas.

Más allá de Tamtatoucht, la carretera conduce a Ait Hani, donde hay también varias casbas repartidas entre los diferentes núcleos de población que componen este centro administrativo. De Ait Hani se puede continuar hacia levante por una pista en curso de asfaltado que permite enlazar con el valle del Gheris (etapa 16) o bien hacia el norte, llegando a Imilchil. Este pueblo también cuenta con una casba, lamentablemente en ruinas. A su alrededor, el valle del Assif Melloul presenta asimismo una bella arquitectura de tierra.


Al este de Tinghir, el palmeral se prolonga otros 15 Km. por la llanura, jalonado igualmente de casbas y ksur. Numerosas pistas y carreteras permiten recorrerlo en bicicleta o en coche.
Uno de los ksur más conocidos es El Hart n'Iaamine, que constituye un importante centro alfarero todavía muy activo. Cerca de él se sitúa el pequeño Taghia, de donde era original el mítico líder de los Ait Atá, Asú U Basalam, héroe de la resis-tencia contra el protectorado a principios del siglo XX.
Por su parte, Taghzoute llama la atención sobre todo por la riquísima decoración de adobes que presentan sus dos entradas monumentales. En las cercanías de Taghzoute tiene lugar todos los jueves un gran zoco rural.


Entrada al ksar Taghzoute

Un sendero que nace en dicho zoco nos llevará a la casba de Ait Amou, de impresionante volumen, hoy deshabitada y cerrada. Un poco más allá se encuentra Tadafalt, otro ksar de reducidas dimensiones y bastante destruido, rodeado por un frondoso palmeral. Su mejor imagen se obtiene desde lo alto de una colina donde hay una antigua torre de vigilancia, dominando todo el oasis. Uno de los últimos ksur de esta zona es Agoudim n'Ait Yazza, construido hacia 1880 y todavía bastante bien conservado a pesar de su abandono. Sorprende por la regularidad de su estructura vial, muy diferente de otros más antiguos como Tinghir y que volveremos a encontrar más adelante, en El Khorbat Oujdid o en los valles del Ziz y del Gheris.


La casba de Ait Amou

Tadafalt

                  


 
 En Tinghir:

HOTEL TOMBOCTOU

 www.hoteltomboctou.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

© Roger Mimó         Esta página ha sido revisada en septiembre de 2008