Roger Mimó :

 LA RUTA DE LAS MIL CASBAS

Etapa 5: de Quelat Mgouna a Boumalne Dadès

Entre Quelat Mgouna y Boumaln Dadès, la carre-tera discurre siempre junto al valle, donde se concen-tran los cultivos, la pobla-ción y las casbas.
La primera que cabe men-cionar es la de El Goumt, un conjunto de dos edifi-cios que habían pertene-cido a El Glaui, pasando luego a manos del Estado. Lamentablemente, se man-tienen cerrados al público y se van degradando poco a poco sin que las autorida-des competentes hagan el menor esfuerzo por evi-tarlo, pese a los informes de que disponen desde 1975 acerca de sus posi-bilidades de explotación turística.

Un poco más allá de Souk Khemis (el zoco de los jueves), surge a la derecha la casba de Ait Kassi, anunciada como "museo de arte beréber". Aunque de construcción relativamente tardía, ha-cia 1950, merece la pena visitarla por su buen estado de conservación y por los objetos tradicionales que contiene.

Entrada: la voluntad.

El edificio cuenta asimismo con media docena de habitaciones donde uno puede alojarse.

Esta feliz iniciativa de sus propietarios contrasta con el desinterés del Estado por su vecina de El Goumt.

Más lejos, en Agafai, descubriremos la hermosa casba de El Haj Moha Ou Abdessalam. Data de principios del siglo XX y llama la atención por su galería exterior con arcadas, así como por su abundante decoración de los muros y las torres. Hoy está lamentablemente abandonada, pero todavía no ha empezado a caerse.

En Ait Bou Atmane aparece, por el contrario, una casba aún habitada y bien conservada, aunque mucho menos pintoresca que la precedente. Otras casbas que jalonan esta etapa quedan un poco apartadas de la carretera, no teniendo ninguna de ellas un especial interés.

Al llegar a Boumalne, encontraremos las ruinas de su antiguo ksar y, junto a ellas, la casba de Ait Ouzza, que es sin duda una de las más altas de toda la región.

Se halla todavía en buen estado porque sigue habitada y, en principio, nos limitaremos a admirar su imagen exterior.

 

 

 


El alto valle del Dadès

Del centro de Boumalne  surge una pista practica-ble con cualquier vehícu-lo, que remonta el valle del Dadès por la margen izquierda del río, hasta Slilou.

Allí se yerguen cuatro casbas de considerables proporciones, sobre todo la de El Haj Bassou, que tiene cinco plantas.

Al resto de las pobla-ciones del valle se llega por una carretera bien asfaltada que asciende hasta Msemrir por un hermoso paisaje de alta montaña jalonado de ca-ñones, gargantas y curio-sas formaciones de con-glomerado.

 

La primera casba de este recorrido se sitúa en Ait Moutad y fue levantada en 1939 por Mohadach Ou El Haj, que era en ese momento el representante de El Glaoui en la zona. Es probablemente la única casba de todo el sur de Marruecos que tiene cinco torreones en lugar de los cuatro habituales y ello se debe quizás a la necesidad de adaptarse al terreno, puesto que se sitúa justo al borde de un barranco.
El edificio está abierto a la visita turística mediante el pago de una entrada y su interior sorprende por la influencia urbana, con un gran patio central y arcadas cubiertas de yeso esculpido. Desde la azotea se obtiene una vista fantástica sobre el valle.

En Ait Larbi se concentran tres casbas de finales del siglo XIX, muy ricas en ornamentación. Su entorno paisajístico acrecienta todavía más su valor artístico, ofreciendo uno de los cuadros más espectaculares de toda la región. Por desgracia, el estado de conservación de estos valiosos monumentos es bastante precario y sería de lamentar que en el futuro desapareciesen por completo.

La siguiente casba la encontramos en Ait Idir, siendo bastante sencilla. Luego nos adentramos en las gargantas del Dadès y, cuando el valle vuelve a ensancharse, aparece la magnífica casba de Imdiazen, decorada con primor y bastante bien conservada. Sólo puede verse por fuera, ya que sus dueños no habitan en ella ni en las cercanías.

Hay también una casba en Ait Amer y dos bastante pequeñas en Tighadouine, un hermoso pueblo que trepa por la ladera de la montaña. A partir de este punto el interés arquitectónico del valle disminuye mucho, hasta llegar a Msemrir. En esta población se conservan restos del antiguo ksar y también hay una casba, de la que hablaremos en el apartado "comprarse...".


                  


© Roger Mimó         Esta página ha sido revisada en septiembre de 2008