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Roger Mimó : LA RUTA DE LAS MIL CASBAS |
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Etapa 13: el valle del Drâa entre Zagora y Mhamid
Amezrou se halla casi pegado a Zagora y es uno de los ksur más interesantes de la zona. Incluye un barrio en el que vivían los hebreos antes de su emigración en los años 1960 y una mezquita con un curioso alminar de tierra cruda. Otro ksar de
obligada visita es el de Tamegroute, con callejuelas
absolutamente oscuras y misteriosas. Tamegroute es también el centro
alfarero más importante del sur de Marruecos y una zagüía que cuenta con
una amplia biblioteca de manuscritos árabes. Sin embargo, esta
biblioteca ocupa hoy un edificio de construcción moderna, conservándose
en cambio la antigua entrada monumental de la agrupación mística,
decorada con yeso esculpido y madera de cedro.
Más allá de Tamegroute la carretera se aparta del valle para superar un tramo encañonado del río, pero lo alcanza de nuevo en el oasis de Ktaua, que fue otro de los grandes centros mercantiles históricos, como el Tafilalet, en la época en que las caravanas unían Marruecos al África subsahariana. Entre los múltiples ksur de la Ktaua, destacaban por su actividad comercial Nesrat, Beni Hayoun y Beni Sbih.
Hoy este último sigue siendo un pueblo importante, aunque ha perdido su protagonismo mercantil, y conserva la curtiduría de pieles que le dio renombre en todo Marruecos. También Beni Hayoun se mantiene mayoritariamente habitado, lo mismo que Nesrat, de grandes proporciones. Cada uno de ellos incluía un barrio judío en su origen. Junto a Nesrat se levanta asimismo un ksar mucho más pequeño pero más espectacular por su altura y su situación entre dunas, Ait Isfoul. Se trata en este caso de un pueblecito donde vivían los guerreros Ait Atá encargados de la defensa de la población sedentaria de Nesrat, que se componía de pacíficos agricultores y comerciantes.
Pasado el oasis de Ktaua, nos apartamos por segunda vez del valle para superar por un puerto el desfiladero de Foum Larjam, donde hay numerosos túmulos prehistóricos, y volvemos a bajar en el oasis de Mhamid. Allí las palmeras quedan esparcidas entre pequeñas dunas formando un hermoso paisaje. Entre los ksur de este oasis hay que destacar Oulad Dris por su belleza y por haberse abierto al público en su interior varias casas que hacen funciones de museos. Según cuentan, el conjunto data del siglo XVII. Llegados a la moderna población de Mhamid, una pista nos permite continuar hacia el sur y descubrir los últimos ksur, los más meridionales de la región. Entre ellos hay que destacar por su interés arquitectónico el de la propia Mhamid El Ghozlan y el de Talha.
En este último se está revitalizando una actividad de alfarería que había sido importante en otra época.
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| © Roger Mimó Esta página ha sido revisada en septiembre de 2008 |